Small Data frente a Big Data: de vuelta a lo básico

Fuente: https://www.bbvaopenmind.com/small-data-frente-a-big-data-de-vuelta-a-lo-basico/

 

Small Data es un conjunto de datos con un volumen y un formato que hacen que los datos sean accesibles, informativos y procesables.

El Grupo Small Data da la siguiente explicación:

El Small Data o las bases de datos pequeñas conectan a las personas con perspectivas oportunas y reveladoras (derivadas del Big Data o de fuentes “locales”), organizadas y empaquetadas, a menudo visualmente, de forma que son accesibles, entendibles y procesables en las tareas de cada día.

Esta definición es aplicable a los datos que tenemos, así como a las aplicaciones de usuario final y a los bancos de trabajo de los analistas para convertir los conjuntos de Big Data en conjuntos de datos procesables. Las palabras clave de “acción” son conectarorganizar empaquetar y el “valor” estriba en hacer que las perspectivas estén disponibles para todos (accesibles), sean fáciles de aplicar (entendibles) y se centren en la tarea en cuestión (procesables).

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El término Small Data contrasta con el de Big Data, que normalmente hace referencia a una combinación de datos estructurados y no estructurados que se pueden medir en petabytes o exabytes. A menudo se dice que el Big Data se caracteriza por las 3 uves: el volumen de datos, la variedad de los tipos de datos y la velocidad a la que se procesan, la combinación de todo lo cual hace que el Big Data sea muy difícil de manejar. En cambio, el Small Data se compone de porciones utilizables.

La idea del Big Data es convincente: ¿quiere descubrir patrones ocultos acerca del comportamiento de los clientes, predecir la siguiente elección o ver dónde se debe centrar el gasto en publicidad? Hay una aplicación para ello. Y, si prestamos atención a los entendidos, tenemos que decir a nuestros hijos que se conviertan en científicos de datos, pues todas las empresas necesitarán contratar todo un ejército de profesionales para sobrevivir a la siguiente oleada de cambio digital.

Pero todo el vapor que arroja la máquina de moda del Big Data parece oscurecer nuestra visión del panorama general: en muchos casos el Big Data resulta excesivo. Y en la mayoría de los casos solo es útil si los que no somos científicos de datos podemos hacer algo con ello en nuestro trabajo diario: aquí es donde entra en juego el Small Data.

En esencia, la idea del Small Data es que las empresas pueden obtener resultados procesables sin tener que adquirir los tipos de sistemas que habitualmente se utilizan en el análisis del Big Data. Una empresa podría invertir en un lote completo de almacenamiento en servidores y utilizar máquinas de análisis avanzadas y aplicaciones de minería de datos para examinar una red de multitud de bits de datos, incluidas las fechas y las horas de actuación de los usuarios, información demográfica, etc. Todo esto podría canalizarse en un almacén de datos central, donde algoritmos complejos ordenan y procesan los datos para mostrarlos en informes detallados. Aunque las empresas se han beneficiado de este tipo de procesos de muchas maneras, muchas empresas consideran que estas mediciones requieren muchísimo esfuerzo y, en algunos casos, se pueden conseguir resultados similares con estrategias de minería de datos mucho menos robustas.

Small Data es una de las formas en que las empresas retroceden y se desentienden ahora de una especie de obsesión por las últimas y más novedosas tecnologías que apoyan procesos empresariales más sofisticados. Los que promueven el Small Data sostienen que es importante que las empresas utilicen sus recursos de manera eficiente y evitar gastar en exceso en ciertos tipos de tecnologías.

¿Por qué utilizar Small Data?

  • El análisis Big Data es difícil: hacerlo a escala y esperar a que se manifiesten los beneficios puede llevar tiempo. Por no hablar del hecho de que la mayoría de los profesionales de marketing y los estrategas de Internet no necesitan los datos completos del Big Data para enfocar sus campañas ni para ofrecer experiencias personalizadas.
  • El análisis Small Data está a nuestro alrededor: los canales sociales disponen de gran abundancia de Small Data, datos ya listos que se pueden recoger y que proporcionan información para tomar decisiones de marketing y de compra. A nivel personal creamos constantemente pequeños conjuntos de datos cada vez que nos registramos, hacemos una búsqueda, navegamos, publicamos algo, etc., creando así una firma única que deja entrever nuestro estado físico y digital.
  • El análisis Small Data forma el nuevo núcleo de CRM : CRM social que se utiliza para crear un panorama completo de los clientes, sus segmentos, las personas influyentes e incluso los competidores: tenemos que combinar las perspectivas de los canales sociales y las campañas con el análisis Web y los datos transaccionales. El Small Data es la clave para crear estos ricos perfiles que formarán la parte central de las nuevas soluciones CRM.
  • ROI: al hacer hincapié en la recta final del Big Data se pueden aprovechar las inversiones en el Small Data (10.000 millones de dólares y subiendo, según el IDC, gastados en sistemas de entrada, herramientas y servicios).
  • El marketing basado en los datos es la nueva ola: el marketing basado en el Big (y en el Small) Data tiene el potencial de revolucionar la forma en que las empresas interactúan con los clientes, de transformar la forma en que los clientes acceden y consumen (e incluso llevan) datos útiles y, en última instancia, de redefinir la relación entre compradores y vendedores.
  • Los ejemplos relacionados con el consumo son abundantes: los consumidores han visto el potencial del Small Data para optimizar sus compras, potenciar su rutina de actividad física o hacer recomendaciones sobre el mejor precio para su próximo vuelo. Los dispositivos basados en datos más inteligentes y portátiles que están en camino prometen que habrá una mayor demanda de dispositivos de datos configurados y de entrega de datos que se “ajusten” a las necesidades de los consumidores cotidianos.
  • Los vendedores de plataformas y herramientas comienzan a prestar atención: la promesa de hacer que el análisis Big Data sea operativo y de “convertir las ideas en acción” es una señal importante que están lanzando grandes nombres del mundo de la tecnología como SAP, Oracle y EMC.
  • Concierne al usuario final: el Small Data trata del usuario final, de lo que necesitan los usuarios finales y de cómo pueden actuar. Si nos centramos primero en el usuario, muchas de nuestras decisiones tecnológicas se tornan más claras.
  • Sencillo: Small Data son los datos adecuados, parte del Small Data se iniciará como Big Data, pero no deberíamos necesitar un científico de datos para entenderlos o para aplicarlos a las tareas diarias, así de sencillo.

El futuro del Small Data

Rufus Pollock, de la Open Knowledge Foundation, dice que el bombo que se le ha dado al Big Data está equivocado, son los pequeños conjuntos de datos, los datos vinculados los que realmente tienen valor.

Los debates en torno al Big Data pierden un panorama mucho mayor y más importante: la oportunidad real no está en el Big Data sino en el Small Data. No en el “gran sistema” centralizado, sino en la discusión de los datos descentralizados. No en “un anillo que lo gobierne todo” sino en las “pequeñas piezas ligeramente unidas”.

La verdadera revolución es la democratización de los medios de acceso, almacenamiento y procesamiento de datos, no se trata de que las grandes organizaciones estén ejecutando software en paralelo en decenas de miles de servidores, sino de haya más personas que nunca que puedan colaborar de forma eficaz en torno a un ecosistema de información distribuido, un ecosistema de Small Data.

Los pequeños conjuntos de datos son suficientes para resolver muchos problemas y responder a muchas preguntas. Los datos del consumo energético de mi hogar, los horarios de los autobuses locales, el gasto del gobierno: todos esos son pequeños conjuntos de datos. Todo lo que se procesa en Excel es un pequeño conjunto de datos. Y si queremos aumentar la escala, la forma de hacerlo es convertir en componentes los pequeños conjuntos de datos: creando e integrando “paquetes” pequeños de datos, no creando enormes monolitos de datos, dividiendo los problemas de forma que funcione entre las personas y las organizaciones, no creando enormes silos centralizados.

La próxima década será la de los modelos distribuidos, no la de los modelos centralizados, la de la colaboración, no la del control, la del Small Data, no la del Big Data.

 

Small Data vs Big Data

Publicado el 12 de Marzo de 2014 por Juan Merodi: www.juanmerodio.com

Cada vez se habla más del Big Data que podemos definir como el proceso de analizar gran cantidad de datos y que no puede ser analizados usando herramientas tradicionales, pero mi pregunta es ¿realmente se está utilizando en la empresa o es más lógico empezar de menos a más?

 

Como todo creo que debemos empezar siempre por la base y aunque se habla mucho de Big Data son en realidad pocas las empresas que lo utilizan en sus procesos de negocio, si es cierto que hay empresas como Target que lo usan para identificar clientas que están embarazadas o Walmart para generar listas de compras automáticas para sus clientes.

A día de hoy y para la mayor parte de los negocios apuesto más por comenzar usando el Small Data, que podemos definir como el uso, análisis y procesamiento de datos más sencillos que afectan directamente a un negocio ya que se usan a diario, y nos ayudarán a encontrar oportunidades de negocio de un modo más eficiente.

Mientras el Big Data analiza comportamientos y patrones predictivos de compra a gran escala, el Small Data basado en Social Media nos da datos más cualitativos de emociones, opiniones y sentimientos de usuarios que condicionan sus compras a tiempo real y que las empresa podemos usar gracias a las redes sociales.

 

El principal beneficio del Small Data es que está a nuestro alrededor, en las redes sociales, los móviles, las opiniones, los posts…. y podemos decir que será el CRM de la empresa, lo que nos ayude a trazar qué ofrecer a cada cliente en base a sus gustos, necesidades y opiniones.

Por lo tanto, empieza siempre de menos a más, ve analizando pequeños datos que te ofrezcan valor para dárselo a tus clientes y al final con el paso de los años la convergencia de Big Data y Small Data hará que las empresas sean más productivas, eficientes y los clientes estén más satisfechos.

 

Las grandes superficies y cadenas de bricolaje prosiguen su expansión

El negocio de las grandes superficies de distribución de materiales consiguió aumentar su facturación cerca de un 7% durante el pasado año 2014, gracias principalmente al empuje de las cadenas de bricolaje, que cada vez acaparan mayor número de clientes. En este contexto y para ganar nuevos compradores, las grandes superficies de distribución de materiales mantienen una encarnizada competencia para hacerse un hueco en el panorama actual.

Además y para seguir prosperando, los principales operadores manejan ambiciosos planes de expansión, con los que engrosarán sus redes comerciales, especialmente en las ciudades, nuevo destino preferente para buena parte de las distribuidoras. Así, Leroy Merlin busca ubicaciones urbanas, Akí y Saint-Gobain Distribución Construcción eligen Madrid capital para sus primeras incursiones en las urbes, mientras Bricor continúa consolidando este modelo. Por su parte, Bricomart, Brico Depôt y Bauhaus también están apostando por aumentar su presencia en nuestro país.

Sin embargo y dada la fuerte competencia, otros actores del mercado como Bricoking o CMB Bricolage se han visto obligados a replantearse sus modelos de negocio y reorganizar sus centros.

Definición de Branding

Branding es una palabra inglesa utilizada en el campo del marketing (conocido también como mercadotecnia). Cabe señalar que pese a la popularidad que ha adquirido el término, incluso en el mundo de habla hispana, no forma parte del diccionario de la Real Academia Española (RAE).

La noción de branding permite referirse al proceso de construcción de una marca. Se trata, por lo tanto, de la estrategia a seguir para gestionar los activos vinculados, ya sea de manera directa o indirecta, a un nombre comercial y su correspondiente logotipo o símbolo.

Estos factores influyen en el valor de la marca y en el comportamiento de los clientes. Una empresa  cuya marca tiene un alto valor, una fuerte identidad corporativa y un buen posicionamiento en el mercado será una fuente de ingresos estable y segura en el largo plazo.

El branding busca resaltar el poder  de una marca, aquellos valores de tipo intangible, tales como la singularidad y la credibilidad, que les permiten diferenciarse de las demás y causar un impacto único en el mercado.

Lo que el branding intenta hacer es subrayar dichas cualidades que la marca transmite al cliente y que constituyen su fortaleza. De esta manera, es posible que el consumidor asocie en su mente una marca con un valor; éste puede ser, por ejemplo, la innovación. En este caso, los publicistas buscarían que el consumidor piense en la marca a la hora de buscar productos innovadores.

En un mercado que crece día a día, ofreciendo productos y servicios cada vez más accesibles al bolsillo de los consumidores, resulta difícil presentarse con una propuesta fresca y, a su vez, rentable. Más aún, estamos atravesando un momento de la historia del entretenimiento y las comunicaciones en el cual la innovación parece estar mal vista; existe la sensación de que todos los consumidores quieren lo mismo y que desean pagar lo menos posible por ello.

Construir una marca, sea desde cero o a modo de renovación de su imagen, en una industria que condena a los visionarios, es ciertamente una tarea que cada vez menos personas se atreven a asumir. La identidad de una firma es el aspecto fundamental de su existencia, dado que le brinda la posibilidad de distinguirse claramente de las demás; curiosamente, esto no se puede apreciar, por ejemplo, en las empresas de telefonía móvil más destacadas, que representan la porción del mercado más activa y exitosa de la actualidad. La pregunta que surge, entonces, es si han cambiado los principios básicos del proceso de branding para reducir al máximo el porcentaje de potenciales pérdidas.

BrandingLos puntos principales a tener en cuenta a la hora de realizar el diseño gráfico son la tipografía, los colores y el nombre. Se trata de cuestiones que resultarán decisivas para el posicionamiento de la marca. Especialistas en el campo señalan que una tipografía gruesa y sin serif (término de origen francés que se refiere a pequeñas decoraciones en las letras) demuestra solidez e inspira confianza en los consumidores; de ahí que sean las escogidas por los bancos. Por otro lado, es importante no dejar de lado un cierto grado de simbolismo; la fuente utilizada para el logotipo de una peluquería, por ejemplo, bien puede ser muy delgada y poco rígida (como si de cabello se tratara), y no por eso denotar falta de responsabilidad o inestabilidad.

Con respecto a los colores seleccionados para confeccionar el logotipo de una marca, el ejemplo más común que se suele utilizar para explicar su importancia es el caso de McDonald’s: combina el rojo, que indica alerta, y el amarillo, que simboliza el bienestar y también se relaciona con la comida. Cabe mencionar que la simbología de dichos colores es mucho más compleja y extensa que lo expuesto en la oración anterior; pero tomando en cuenta estos simples datos, es más fácil entender el éxito que ha conseguido esta cadena a nivel mundial.

Por último, aunque no menos importante, se encuentra el nombre. A diferencia de los dos puntos anteriores, se trata de un aspecto que los consumidores suelen criticar, dado que es el más evidente, aunque no por ello el más fácil de entender. No se conoce la fórmula para el nombre perfecto, dado que ejemplos como el de Ford (que se trata del apellido de su fundador) demuestran que incluso sin creatividad es posible construir un imperio; sin embargo, se estima que lo ideal es dar con una palabra relativamente corta, fácil de pronunciar en la mayoría de los idiomas importantes, y con el suficiente carácter y personalidad como para que su existencia tenga sentido aun cuando no se lo está asociando a un producto o servicio en particular.

En resumen, el branding es un proceso exhaustivo y altamente complejo para resolver un problema que muy pocos perciben, y de cuyo éxito depende en gran parte el de las empresas.